El peak está aquí

Posteado en Coca colombiana, Conspiraciones y poder, El fin está cerca con etiquetas, , , , , , , , sobre Mayo 15, 2008 por Valar

Los mercados internacionales juegan a la ruleta rusa y los monopolios informativos detrás suyo cumplen el noble papel de mantener a la multitud en la ignorancia.

El gran encubrimiento presenta a diario una nueva función, así se pueden justificar los altos precios del crudo y la consiguiente crisis energética, sin que cunda el excesivo alarmismo… Cuando ayer la culpa era de Osama, y luego, del programa nuclear iraní, pasando por Chávez; se llega hoy a las explicaciones más absurdas, desde el incendio de alguna aislada refinería hasta algún atentado de la insurgencia en Nigeria. Como ya no se halla a quién culpar, ahora sucede que solo se trata de un evento especulativo y los optimistas vuelven a hablar de una estabilización en algunos meses… Empero, no se trata de buscar culpables en la china o en la OPEP, ya que la culpa es de la madre tierra que no sepulto suficientes dinosaurios hace millones de años.

No es que sea paranoico pero tanta estupidez hace aun más evidente que la única realidad es que el petróleo, recurso finito ya empezó a escasear, desde que alcanzó su cima de producción en 2005; y que se esta ocultando deliberadamente está información a los humanos de a pie… para beneficio… de aquellos que puedan hacer algún dinero antes de que el sistema colapse.

Por ejemplo, una de las señales más claras del peak, es que el valor de las acciones de empresas petroleras con tan pocas reservas probadas como la colombiana ecopetrol, estén subiendo tan aceleradamente… obviando el absurdo hecho de que en tiempos de “bonanza” el estado decide vender la empresa mediante el lanzamiento de acciones al público, en momentos de escasez parece que cualquier resquicio de oro negro se convierte en trinchera.

Así que buena noticia para los afortunados dueños de éstas acciones, aunque temporal, porque ésto se viene mas rápido de lo que los más pesimistas augurábamos. Cuando el petroleo quintuplique su precio actual, la comida y el agua no se quedarán atrás, y pocos (muy pocos en verdad) serán los que puedan digerir papelitos verdes sin indigestarse… Y cuando las reservas de, (¿diez años?), se agoten, entonces tendremos que pensar seriamente en volver a la vida preindustrial de nuestros antepasados, modo de vida que sostuvo a quinientos millones de personas en el pasado, pero que ahora tendría que hacer prodigios para dar abasto a seis mil millones de comensales, además de hambrientos, armados hasta los dientes.

Cuando esto se haga de dominio publico por los monopolios informativos, ya sera muy tarde para los mortales.

El odio

Posteado en Estiércol del mundo, Protoficciones con etiquetas, , , sobre Mayo 8, 2008 por Valar

No me sorprendió, descubrir que era de nuevo víctima de un súbito ataque de pánico, cuando caminaba por el centro comercial.

Sentía odio. No era por nada en particular, me basta cualquier nimiedad para que el odio brote dentro. Es como un elixir justiciero que acecha a la menor oportunidad para hacerme recordar el sinsentido de la vida y la necesidad de vengarme de la existencia, exprimiéndola, reduciéndola a sus condiciones más secas y primigíneas; un premio que otorgaría a las criaturas unicelulares que pudieran florecer de la sangre negra que emana de un cadáver; donde debió haberse quedado la vida, como bacterias, virus, que nunca hubieran evolucionado para permitirle al árbol nefasto de la progenie vomitar su universo maldito de excrecencias. Me basta una mirada para hacerme desear poseer un lanzafuegos y barrer de una pasada una colección de humanos. Me basta un verdadero problema para acariciar en sueños una bruñida bomba atómica, a la que solo tuviera que accionar con un botón para destruir en un solo y glorioso estallido, millones de toneladas de carne y celulosa.

De repente me sentía observado por decenas de cámaras ocultas, cuyos múltiples ojos diseccionaban con avaricia geométrica cada uno de mis pasos. La sola cercanía de las personas me hacía sudar y la cabeza daba vueltas, empezaba a salivar y sentir una sed y un deseo infinito por una gaseosa helada, como si beberla me hiciera transportar al lugar maravilloso de un comercial, un solitario iceberg bajo un cielo donde resplandeciera la aurora; y donde el gas de la bebida penetrara en mi garganta en una comunión de salvación. Solo pedía eso a la creación, pero en esa circunstancia, era incapaz de acercarme a cualquier restaurante y pedir nada. El ataque era demasiado intenso, me percibía vacío como una bolsa seca y mis sentidos me engañaban. Salí con premura al parqueadero de nuevo, sin haber resistido ni cinco minutos la experiencia. Era consciente de que algo no iba bien conmigo mismo, y al salir conduciendo por poco y embisto a un camión, ahora que lo recuerdo creo que iba sin luces, pero en ese momento no lo pensé siquiera. En un giro nuevamente soy casi arrollado por un transporte cisterna; el camionero me gritó algo por la ventana, y decidí orillarme; al hacerlo casi me llevo a unos jóvenes que esperaban un taxi.

Observe entonces que había aparcado al lado de una pizzeria, tenía hambre y como se supone que era lo que debía hacer entre al local. A pesar de ser fin de semana y la hora, el establecimiento se encontraba casi vacío, lo cual me agrado, el salón era bastante amplio, tanto como una cancha de baloncesto, y tome asiento en una mesa del centro, junto al televisor donde pasaban unos videos musicales. El color rojo y verde de los manteles me tranquilizó, al igual que los limpios platos blancos distribuidos sobre la mesa. Un mesero, que era además el único, se acercó. Hice mi pedido (dos porciones de pizza jalapeña) y a continuación me dedique a contemplar mi alrededor. En el lugar no había más de 8 personas contando a los empleados, y solo había otros dos clientes, una pareja de mediana edad, en el otro extremo de la sala. La amplitud del sitio me permitía mantenerme a resguardo de los demás seres humanos, a prudente distancia de sus ojos y bocas.

Pensé algunas cosas curiosas, como que mi arma preferida de los videojuegos suele ser la escopeta, que se demora más en cargar, pero compensa con que aproximándose lo suficiente, se pueda de un solo pepazo hacer volar por el aire las tripas del zombie de turno. Es de lejos el arma más entretenida, junto a la pistola de clavos, solo que con la pistola si no apuntas bien los clavos pueden rebotar y dañarte bastante la vida, cosa que no pasa con la escopeta. Ésta tiene un atractivo sureño norteamericano, salvaje. Pienso en que es también extraño que de niño no hubiera sido tan afecto a los videojuegos y el gusto me llegará mucho más tarde. Me imagino que era un niño raro, más aun de lo que soy de adulto. Y sin embargo era feliz, podía pasar todo el día encerrado en mi habitación jugando solo, armando robots o naves espaciales. O viendo tv. O leyendo historietas. Hasta que todo empezó a irse a la mierda cuando me tuve que ver con el puto mundo. Y a partir de ahí mi vida siempre fue torciendo por el lugar inapropiado, alejándome cada vez más de aquello que era lo único que podía darme la paz y tranquilidad, un lugar que me hiciera sentir como ese niño. Un lugar que no estaba en ningún sitio, fuera de sí mismo, como este niño ingenuo creía. Porque todas esas historias con las cuales se había embelesado no eran mas que crueles mentiras.Y ahora solo sentía insatisfacción y hastío y me veía a mi mismo como un solitario vagabundo que hubiera caído en una cloaca y cuya única salida sería seguir una luz que solo lo conduciría a la muerte.

A pesar de todo estaba lúcido, un tipo de lucidez especial, hiperrealista. Nunca antes se me había ocurrido eso, pero no se porque me puse a pensar que si yo en ese momento dispusiera de un arma, y decidiera hacer una masacre, a cual de los empleados y comensales dispararía primero. Pase mi mirada por cada uno. Mi primer impulso fue hacía el mesero, el cual me parecía un buen muchacho, un muchacho normal. Recordé la escena final de la película Satanás, cuando Campo Elías se levanta de su silla y escucha por un instante al pianista, hasta que en el mismo momento en el cual termina la melodía soltando la última tecla del instrumento, levanta su arma y le da un certero balazo en mitad de la frente. Una muerte rápida, indolora, un verdadera regalo. Sí, así es, soy el tipo de persona que puede comprender por que un sujeto aparentemente normal y de apariencia inofensiva, que el día anterior amablemente te ayudó con la dirección que necesitabas cuando te habías confundido de calle; un atardecer se aparece en su oficina y mata indiscriminadamente a sus compañeros de trabajo. Y es que todos deberían saber que la vida no merece ser vivida. Y que lo único verdadero y permanente es la muerte.

Cuanto los odio a todos, los odio por no darme la oportunidad de ser como ustedes, los odio por mostrarme en esa pantalla que pende sobre mí una escena tan hermosa e idílica pero a la vez tan engañosa, los odio por hacerme desear tantas cosas y no haberme entregado ni una sola, los odio por escribir libros tan bellos para luego solo levantar los ojos y observar la fealdad que me rodeaba, los odio por sonreír y disfrutar de su mutua compañía mientras yo los observo desde la ventana, y sobre todo, sobre todas las cosas, los desprecio como a insectos por confiar en un futuro que no existe y por ser capaces de seguir creyendo en esas fábulas que yo ya apenas iba dejando de ser niño, ya deseché con desesperanza…

El mesero se me acerco y me sirvió con atención que admire de lo profesional las porciones de pizza que había ordenado. Tome un bocado, mientras volvía con la bebida. Una burbujeante Coca-cola. Acerqué el vaso a mis labios con fruición, ahora todo dependía de ese sorbo; pero entonces algo paso, la satisfacción fue mínima, solo una tenue ilusión de sabor y luego me pareció que tomaba una simple agua coloreada.

Mi corazón palpitó con fuerza, pero ya no había marcha atrás; saqué de la chaqueta el viejo revólver que mantenía cargado y que solo unos días antes había comprado por Internet. Mi primer tiro erró. Supongo que fue entonces que los empleados de la cocina alcanzaron a escapar, cosa que no me importó, ya que de todos modos no tenía suficiente munición para todos. En el segundo tiro maté a la cajera, que había quedado petrificada de miedo. Con el tercero al mesero, pero acercándome y apuntando desde arriba, ya que se había tendido en el piso. Con el cuarto, al hombre que estaba cerca de la puerta de entrada y que parecía ser el dueño o el administrador. Fue el tiro más difícil; un momento antes me miraba con una expresión idiota y luego se abalanza hacía la salida. Guarde los últimos balazos, antes de vaciar el tambor por entero, para la pareja. Me costo un poco ya que gritaban y chillaban, pero luego de un par de disparos, todo quedo nuevamente en paz.

Titulares tendenciosos

Posteado en Coca colombiana con etiquetas, , , , , , sobre Mayo 2, 2008 por Valar

Un día más en el cual se conmemora la esclavitud universal, digo el trabajo, de nuevo los medios destacan en primera plana los destrozos y desmanes de los vándalos. Así como se han vuelto comunes las historias acerca de personas con la vivienda hipotecada que a punta de ladrillazos evitan ser desalojadas por las fuerzas especiales, que ejecutan la orden de algún banquero, esto, querré decir juez; también los son las marchas izquierdistas en las cuales a pedradas y papas explosivas se destrozan ventanales de bancos y restaurantes Mac Donald’s, y sus vecindades. Cuando en años pasados los culpables eran hippies o mamertos, en esta ocasión en las imágenes de televisión se aprecia que la mayor parte de los encapuchados son punketos y miembros de otras tribus urbanas, como todo en estás tribus es cíclico parece que ha vuelto a ser bien visto entre ellos este tipo de manifestaciones. Bien, el caso es que como pasa con toda protesta siempre se pone el hincapié en los daños que producen los desadaptados en el mobiliario urbano (aunque también ayudo que el peso del transmilenio mantenga permanentemente el centro como una trocha, de ahí la abundancia de ladrillo disponible), y es mínima si no nula la referencia que se hace a las pancartas que portaban. Desconociendo su ideología, sin embargo algunos de los graffittis son bastante dicientes: “narcouribe”, o consignas contra la banca.

Por supuesto la gente de bien se horroriza de semejante salvajismo, en vez de perder el tiempo deberían es estar produciendo, vendiendo su tiempo por centavos en algún trabajo temporal, o hasta sería mejor visto en alguna minired de narcos o prestando servicio… si como le van a decir narco al presidente, si este es un país honesto, si llevar cuarenta años traficando coca no ha impregnado a la sociedad de una cultura traqueta… tan solo porque tiene como principal asesor e ideólogo a un primo del extinto Pablo Escobar, y su difunto padre hubiera sido amigo intimo de los Ochoa, esos caballistas, y solo porque cuando estuvo en la aerocivil en los 80 fue quién otorgo las licencias tan eficientemente a esa flotilla dedicada a la exportación… meras habladurías de gente resentida y sin oficio… igual que el reciente encarcelamiento de su primo, persecuciones políticas de comunistas trasnochados… no contentos con esto hasta han osado con señalarlo como promotor del paramilitarismo… pero pónganse en su lugar, el tenía que cuidar la finca de alguna manera ¿o no?

O para que romper ventanales de los bancos, si no fuera por los bancos nadie tendría vivienda ni automóvil en este país, claro que quien le manda a la gente ser tan bruta y pedir prestado a 10 años terminando pagando intereses del 300%… ah pero es que como entre menos ingresos más intereses cobra la banca… eso es solo para curarse en salud… además que este año han ganado unos billoncitos menos que el año pasado, así que lo que hay que hacer es subir las tasas de interés… el 33% con una inflación proyectada del 5%… en todo caso ya en abril vamos en el 4% por culpa de las alzas en los alimentos; pero no hay por que preocuparse, el ministro de agricultura dijo que el agro estaba “blindado”… mejor me callo, trabajen más bien en vez de salir a la calle a fomentar el desorden

En la Matrix

Posteado en Divagaciones, Estiércol del mundo con etiquetas, , , , , sobre Abril 28, 2008 por Valar

, estamos en la Matrix, sumergidos en el dulce sueño de la cultura y el lenguaje; más allá del cual solo existe la sórdida naturaleza, que agazapada espera su momento, mientras que el enjambre humano continua sumido en un mundo de ilusiones, más falsas que el oro del tonto… Iglesias donde viejos vestidos con túnicas ridículas dicen estar en contacto con seres invisibles que prometen otra vida, a cambio de nuestros ahorros y la fidelidad absoluta en ésta. Gobiernos corruptos que dicen obrar por el pueblo y lo único que hacen es seguir llenando las arcas de sus amos los banqueros y usufructuar de los bienes del estado, mientras los partidos de “oposición” son manejados igualmente por las manos del mismo titiritero. Y una masa entretenida en vanas distracciones virtuales. Un mundo que es obra de los humanos y espejo de su esencia animalesca. Y esto es solo el comienzo.

¿Cómo se puede creer en cualquier institución creada en supuesto bien de la humanidad? Si solo buscan el propio beneficio, el engaño y la conspiración. Se preguntan el porqué de las guerras, pero son la única salida que tiene el hombre para defenderse del ansía desmesurada del propio hombre. Prisioneros del lenguaje, hemos sido aleccionados por aquellos que gustan del asesinato en masa, para aborrecer la violencia; por aquellos que ven con malos ojos que halla demasiado bienestar, a sentir culpa al depradar la naturaleza para nuestra propia supervivencia; por aquellos que se mantienen puros, a desear la depravación; y por aquellos que son pedófilos y homosexuales, a mantener la pulcritud. Y sin embargo nadie quiere despertar de la Matrix, es tan inútil como tratar de enseñarle a leer a un perro.

Es la suprema derrota de la humanidad, está atrapada en un pozo demasiado profundo y aciago. Algunos individuos pueden salir, pero es imposible vaciar el pozo… Y los humanos mientras sigan siendo humanos continuarán ahí, programados geneticamente para obedecer a la manada y refugiarse en tibias ideologías y pensamientos, reduciendo el espíritu humano a una llama ínfima siempre a punto de extinguirse, hasta que sean barridos del universo por algún meteorito del espacio o una explosión de rayos gamma; un fin sin dramatismos ni historia, un final que ni siquiera verán venir, como una hormiga no ve la sombra que se aproxima y la convierte en una informe plasta negra, devolviéndola a su más duradera, pútrida, condición material.

Archangel

Posteado en Frikadas varias con etiquetas, , , , , , , , sobre Abril 21, 2008 por Valar

Originalmente una miniserie para televisión de dos capítulos estrenada en la TV británica en el 2005, Archangel, presenta la selección de elementos exactos que combinados en su justa medida, difícilmente resultarían aburridos: tundra, nieve, conspiraciones que se remontan decenas de años en el pasado, asesinatos a sangre fría, vodka, espionaje de estado, viejos borrachos, paranoias, prostitutas de lujo y además rusas, intriga histórica, golpizas, un genocida de la magnitud de Stalin, burócratas, conferencias, trenes, helicópteros, tanques… esto sin contar con las muy decorosas actuaciones de Daniel Craig (recientemente muy conocido por ser el nuevo rostro del 007) como el profesor Fluke Kelso, y Yekaterina Rednikova, como Zinaida Rapava.

Lanzada en versión DVD en el 2006, la historia no nos exige una excepcional credulidad y, aunque fantástica, los acontecimientos se desarrollan de una manera natural en las locaciones de Lituania y Moscú, donde fue filmada. Constituye un gran acierto además, el recurrir a actores locales y los diálogos en ruso, que le dan una mayor verosimilitud a los parlamentos, ya que sería penoso que fuera de otra manera (como que hablaran con acento texano o británico).

Todo comienza cuando el Dr. Fluke Kelso, un especialista occidental en la historia stalinista, se ve abordado en una conferencia por un viejo llamado Papu, quién le manifiesta poseer una información muy importante. Aunque en un principio el profesor lo esquiva, esa noche el viejo se las arregla para encontrarlo en el hotel donde se hospeda. Allí le manifiesta ser uno de los guardias que estuvo presente en el momento de la muerte de Stalin, y haber sido testigo de como otro de los jerarcas comunistas, Beria, había enterrado en su propia casa unos diarios y otras pertenenencias personales del dictador, documentos que al parecer son de suma importancia. Luego de contarle ésto, el viejo desaparece y el Doctor Kelso, intrigado como historiador, decide buscarlo por medio de su hija, Zinaida, a quién descubre trabajando en un prostíbulo de lujo de Moscú. Cuando el viejo es hallado muerto en su apartamento, entonces Kelso y Zinaida luego de hallar por su cuenta los diarios, entran en una espiral de hechos que los conducirán hacía Archangel, una ciudad secreta durante la era comunista, en un agitado viaje hacía el norte mientras son seguidos por mafias de ex-KGB, y también del servicio secreto. Luego de encontrar la colaboración de un corresponsal de prensa norteamericano, en Archangel, los espera lo que podría ser el resurgimiento encarnado del comunismo.

En conclusión, una ambientación imperdible, y una trama original, que poco decae durante sus dos horas de duración, aunque hubiera dado para ser extendida otro tanto al final, y también haber profundizado un poco más en las escenas en flash-back; como cuando se ve en su residencia, a un decadente Stalin obligando a bailar a sus camaradas.

Gaitanismo, 9 de abril y violencia

Posteado en Coca colombiana, Conspiraciones y poder con etiquetas, , , , , , , , , , sobre Abril 15, 2008 por Valar

Hace ya más de 60 años, que está impune el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán. Gaitán siempre me cayó bien, uno escucha sus discursos y aun hoy su verborrea populista impacta al oyente. Era, no hay duda de ello, un demagogo, pero en el sentido que le daban al término los antiguos griegos, el de un orador con mayúsculas, que buscaba el favor del pueblo para crear un régimen opuesto al de las oligarquías; y que, a través del demagogo, sirviera a los intereses de la gran masa. No en vano vociferaba: “Yo no soy un hombre, soy un pueblo”, y los pobres y desheredados le seguían ciegamente, como hubieran seguido al Duce Mussolini (hay que tener presente que Gaitán estudio derecho en Italia, en plena efervescencia del movimiento fascista). Escuchándolo y retrotrayéndose en el tiempo uno puede darse cuenta de como ha involucionado el espectro del discurso político, desde aquellos tiempos en que los discursos eran pura y visceral poesía, hasta hoy día donde para aspirar a un puesto público lo primordial es tener un asesor de imagen y tomarse fotos al lado de niños y desvalidos. No, en aquellos años, las palabras eran armas poderosas y prevalecían aun sobre el marketing. Y las marchas no eran de camisetas estampadas con logitos culos, sino que se iba con antorchas y banderas negras, como en la Marcha del silencio.

En aquel año, 1948, habían dos partidos políticos, y cada uno de estos estaba dirigido por un titán; de un lado Gaitán había alcanzado hacía poco la jefatura del partido liberal, y del otro, Laureano Gómez, el Monstruo, el Basilisco, “el único genio que ha dado Colombia” como decía un profesor mío en la universidad, dirigía desde las sombras el gobernante partido conservador. No eran ningún par de peleles, cada uno era la encarnación de claros intereses de clase y de formas contrapuestas de ver la sociedad.

El 9 de abril, fecha del magnicidio, se reunía también en Bogotá la conferencia que daría origen a la actual OEA, y consiguientemente a la intervención estadounidense en América Latina de la posguerra, enmarcada dentro de la estrategia global de la guerra fría. Ciertos rumores bien fundados hablan de la participación de la CIA en el atentado, lo cual no es improbable si tenemos en cuenta que hacía menos de tres años los gringos habían estrenado las bombas atómicas matando a miles de japoneses, y que en pleno auge del peligro comunista, Gaitán bien podía ser considerado un enemigo de los intereses norteamericanos; aunque quizás no previeran las funestas consecuencias del asesinato, la posterior horda enfurecida que trató de llegar a Palacio, y degeneraría en desmanes y saqueos, y la casi completa destrucción del centro de la ciudad, lo que hasta hoy es recordado con temor y reverencia como El bogotazo.

Y es que entonces las masas no habían sido aún adormiladas por la televisión y el buen pensar, conocían el valor de la violencia y sin dudarlo reaccionaron ese día, en tal vez la única experiencia de guerra urbana que haya vivido la capital del país en el siglo XX. Violencia que no era gratuita sino que surgía del mismo estómago vacío y de la exclusión de los hasta entonces, invisibles. Desde este día, la brutal represión y la traición de las oligarquías políticas, generaron la guerrilla liberal, que posteriormente evolucionaría en las actuales guerrillas de izquierda. Un oscuro periodo llamado La violencia, en el cual basicamente se ha tratado de silenciar el clamor popular, enardecido desde la muerte de Gaitán, periodo que no ha terminado aun, generando victimarios de las victimas, y viceversa.

Tal vez esta guerra ha sido tan larga porque nunca la violencia ha sido suficiente. Tal vez no han bastado las masacres, los cortes de franela, las desapariciones, las minas quiebrapatas, los secuestros, los bombardeos. Tal vez de nada sirve tanto muerto pobre si jamás se han enjuiciado ni mucho menos condenado los culpables intelectuales, los que desde arriba, en la luz o las sombras dirigen los títeres que empuñan las armas. Tal vez el castigo es necesario. Es como lo que le pasó a Alemania o Japón en la Segunda Guerra. Se les aplicó la máxima violencia necesaria, se destruyo sus ciudades, se quemó vivos a sus habitantes con napalm, se les enjuicio, colgó y se les difamó para toda la eternidad hasta que les diera vergüenza ser alemanes o nipones. Aparte cualquier consideración política, desde entonces este pueblo no ha vuelto a levantarse contra sus vecinos, como si hubiesen aprendido la lección. Lo mismo debería hacerse en Colombia a las clases dirigentes, mafias y responsables de la guerra sucia de todos los colores, que comandan desde el capitolio o las selvas o una finca el derramamiento de sangre. Unos juicios de Nüremberg nacionales, en los cuales se sentarían codo a codo narcos, paras, guerrillos y políticos. Y se les juzgaría por igual y con la mayor severidad posible. Miles, tal vez decenas de miles deberían ser ajusticiados. No serían penas de cuatro años en cárceles de lujo. Sería la horca, el empalamiento, la muerte a pedradas. Una orgía de sangre y venganza, en la cual cada quien pagaría por sus crímenes, sin contemplaciones. Hasta que el pueblo calmará su sed de justicia.

Bioshock, Ayn Rand y el objetivismo

Posteado en Conspiraciones y poder, Frikadas varias con etiquetas, , , , , , , , , , sobre Abril 5, 2008 por Valar

“El hombre que produce mientras los demás disponen de su producto es un esclavo”.

Ayn Rand, teórica del objetivismo.

“¿Cuál es la diferencia entre un hombre y un parásito? un hombre construye, un parásito pregunta ‘”¿dónde está mi parte?” Un hombre crea, un parásito dice “¿qué van a pensar los vecinos?” Un hombre inventa, un parásito dice “cuidado o puede ser que tropiece con los pies de Dios…”.

Andrew Ryan, fundador de Rapture.

“No hay nada que pueda quitar la libertad a un hombre salvo otros hombres. Para ser libre, un hombre debe ser libre de sus hermanos”.

Ayn Rand, teórica del objetivismo.

“Un hombre elige, un esclavo obedece”.

Andrew Ryan, fundador de Rapture.

“Cuando digo “Capitalismo”, quiero decir Capitalismo completo, puro, incontrolado, no regulado, laissez-faire. Con una completa separación del Estado y de la economía del mismo modo y por las mismas razones por las que existe separación entre el Estado y la Iglesia”.

Ayn Rand, teórica del objetivismo.

“Gregory, no venga gimoteando a mí por las fuerzas del mercado. Y no espere verme castigando ciudadanos que demuestran un mínimo de iniciativa. Si no le gusta lo que Fountaine está haciendo, bien, yo le sugiero a usted que encuentre la manera de ofrecer un mejor producto”.

Andrew Ryan, fundador de Rapture.

Inmerso en la atmósfera hipercapitalista y decadente de Rapture, la ciudad construida en el fondo del mar donde transcurre la acción del videogame retro Bioshock; había pensado en un principio que los extraños mensajes propagandísticos que constituyen el entorno sonoro del juego mientras se cumplen las diversas misiones, eran fruto solo de la mente enferma de los programadores. Evidentemente no conocía la doctrina que a mediados de siglo surgió de la mente de Ayn Rand. Judía, Ayn Rand emigró a temprana edad desde la Rusia comunista hacía los Estados Unidos, donde luego de trabajar como actriz y guionista en Hollywood, escribió varias novelas y posteriormente ensayos filosóficos en los cuales teorizo las bases de su ideología, que básicamente ya habían quedado esbozadas en su novela de 1956 “La Rebelión de Atlas”, en la cual los empresarios eran los buenos, el estado, los malos, y las masas ni siquiera contaban. La trama de este grueso volumen de 1000 páginas, se puede resumir cortamente en que un día los emprendedores del mundo, cansados de la tiranía de la socialdemocracia (de los parásitos), deciden dejar de emprender, entrando en huelga, demostrando así, la superioridad del sistema capitalista y de la clase empresarial, sin la cual el mundo se iría al traste.

A pesar del virtual desconocimiento de esta autora fuera de los Estados Unidos, tal parece ser que fue una de las principales impulsoras del agresivo capitalismo ultraliberal, y por supuesto su teoría, que ella llamó “objetivismo”, fue inmediatamente abrazada por las élites, ya que le daba una justificación moral al hecho económico capitalista. Según una definición, “El objetivismo es una filosofía política radicalmente individualista que hace apología del capitalismo y del hombre egoísta que, en lugar de sacrificarse para los otros, afirma –contra todos los obstáculos que constituyen el estatismo, el moralismo y las religiones– su absoluta libertad y que, obrando así, termina por construir una sociedad mejor y más libre para todos”. Base teórica idéntica a la que encontramos entre los creadores de la ficticia ciudad de Rapture.

¿Es Bioshock, una crítica irónica o un homenaje velado a Ayn Rand? Difícil saberlo, pero no hay duda de las numerosas correspondencias que encontramos entre los personajes y escenarios del juego y la doctrina del “objetivismo”:

El nombre del constructor de Rapture es Andrew Ryan, casi que un anagrama de Ayn Rand. Al igual que Rand, Ryan debe escapar de la Rusia sovietizada en su juventud hacía América, donde su entusiasmo inicial por la “tierra de las oportunidades”, pronto se ve frustrado por el creciente intervencionismo estatal, los programas sociales y las expropiaciones. Para Ryan el mundo moderno ha sido creado para los grandes hombres, aquellos capaces de emprender su propio camino, no para los “parásitos” aquellos que, sin crear ni trabajar quieren disfrutar de las comodidades que desarrolla el hombre emprendedor. Como Rand, cree en un tipo superior de humanos, los empresarios. Las similitudes entre la filósofa y el personaje son evidentes. Rapture es construida con la aspiración utópica de crear un lugar donde “el artista no temería el censor, el científico no estaría constreñido por la moral, y el grande no tuviera que estar limitado por el pequeño”. Sin embargo cuando Rapture fracasa, Ryan pierde sus ideales y se transforma en un tirano despiadado y cruel.

El principal enemigo de Ryan en Rapture es Atlas, quien encabeza una rebelión contra su gobierno, que va más allá de la gentil competición económica que era el ideal de Rand. Nótese la ironía con el título de la novela de Rand, “La Rebelión de Atlas”. y que los hechos de la historia del juego acaecen en 1959; si invertimos el 9 tenemos 1956, fecha de la publicación de la novela. Al final los empresarios resultan enceguecidos por su sed de poder y la ciudad colapsa en su enfrentamiento por controlar el ADAM, producto genético destilado de niñas especialmente criadas para este fin, que puede dar capacidades sobrehumanas a sus poseedores. Atlas, cuyo verdadero nombre es Frank Fontaine, es quién guía y manipula al jugador durante los diversos niveles. Fontaine también parece ser una referencia a otra obra de Rand, “The Fountainhead”. En sus orígenes, es el perfecto retrato de aquel empresario que gracias al capitalismo logra surgir desde abajo, por su propio esfuerzo.

Bridgette Tenenbaum es la científica genética responsable del descubrimiento del ADAM. El nombre verdadero de Ayn Rand, antes de huir de Rusia era Alissa Rosembaun. Tenembaun, como Rosembaun es judía, ya que debe huir de Alemania durante la WWII; y sus descubrimientos son decisivos en el destino de Rapture. Puede representar los aspectos menos egoístas y desinteresados del “objetivismo”, si se puede decir así, la fé en la ciencia y en el progreso y la inventiva puesta al servicio del libre mercado; siendo Ryan su contraparte oscura.

Fuera de estas coincidencias, los diarios y propaganda que el jugador encuentra a lo largo de su aventura, son compatibles ciento por ciento siempre con la doctrina “objetivista”, aveces de manera literal, otras irónicamente.

Aunque inmersos en el mundo de Rapture, la historia del juego nos puede parecer demencial, no es menos demencial pensar que en la vida real las extremas doctrinas de Rand son aquellas que han guiado el pensamiento de los principales grupos de poder mundiales en los últimos 50 años; siendo reverenciada al igual por personajes tan dispares como Sandor LaVey, Alan Greenspan y Vladimir Putin, por ejemplo.

Solamente hay algo que no encaja del todo y son las connotaciones religiosas del nombre de la ciudad sumergida de Bioshock, Rapture, siendo el “objetivismo” una doctrina atea, ya que para los cristianos escatológicos, en inglés Rapture (Arrebatamiento) es el nombre de un supuesto evento futuro en el cual Cristo descenderá del cielo, llevándose consigo a todos los creyentes verdaderos antes de la supuesta “Gran Tribulación”, el fin del mundo. Un extraño significado para una ciudad cuyo lema es: “Sin Dios, sin rey. Solo el hombre”.

Ken Levine, director creativo de Bioshock y 2k, describe a Ayn Rand como una especie de “supervillana”, y dice que admira la “intensidad” de sus ideales. En cuanto al objetivismo, baste decir que el presidente del Ayn Rand Institute’s, es hoy día, un ex-militar y profesor israelí, Yaron Brook. ¿Manipulación sionista o filosofía? En este caso, el jugador decide.

10.000 A. C. (¿antes del conocimiento?)

Posteado en Frikadas varias con etiquetas, , , , , , , , , sobre Abril 1, 2008 por Valar

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Lo único rescatable de esta cinta es que nos sugiere que la historia no es como nos la han contado en los libros. Sin embargo, éste interesante tema termina convirtiéndose en la desordenada excusa para construir una bazofia, apenas adecuada para acompañar el inmenso placer de pasar una tarde masticando palomitas de maíz, que es como la consideraremos benévolamente, como un aceptable entretenimiento secundario. El problema es que la masa humana no suele distinguir apropiadamente la realidad de la ficción, y se hace necesario aleccionarla sobre los errores (o mejor, intencionales mensajes ideológicos) de la película, solo comparables en inverosimilitud a otros adefesios del mismo director, Roland Emmerich, como The Day After Tomorrow, o Independence Day.

Desde el principio todo es anacrónico y absurdo; la aventura comienza en una aldea de la edad de piedra donde la composición de la tribu contradice cualquier sentido común; la matriarca es una shaman de aspecto esquimal o mongoloide, y dentro del grupo familiar que se supone formaba cualquier núcleo humano primitivo, encontramos que hay tipos mestizos, nórdicos, mediterráneos, indios, y hasta una niña de ojos azules. Como si la choza de huesos, tripas y piel de mamut ya fuera tan cosmopolita como Nueva York. La justificación de semejante sinsentido, conociendo la alta homogeneidad étnica que debería tener cualquier grupo aislado geográficamente de cazadores-recolectores, es claramente ideológica, los héroes de la aventura deben representar a una sociedad políticamente correcta donde tienen cabida todas las razas, a toda costa. Si este sujeto, Emmerich, se decidiera a hace una película de vikingos, pondría al menos dos negros ente sus filas. No acaban de apagarse las luces, y completamente arruinada la credibilidad del filme, la gente avisada ya intuimos para donde va la cosa.

Más adelante se descubre que la trama, luego de que algunos miembros de la tribu sean capturados violentamente por unos invasores (por supuesto con rasgos árabes, para que caigamos en cuenta de que esta gente con turbante es mala desde la prehistoria), consiste en que el héroe, que por supuesto se afeita a la moda pero del siglo XXI, debe realizar un viaje para liberarlos, por todas las señas hacía Egipto, a donde conducen los prisioneros como esclavos para construir una pirámide; obviando que en aquella época la civilización egipcia no había florecido (faltaban miles de años) y que no está probado que los constructores de las pirámides fuesen esclavos: para rematar la representación que se hace de la cultura egipcia es bastante extraña y el faraón y sus allegados parecen mas bien unos alienígenas homosexuales salidos de un capítulo de Star Trek. En el trayecto del épico viaje se encontrará más de una inconsistencia geográfica, ya que al parecer los realizadores han decidido que en un tiempo geológico tan cercano como hace 10.000 años, la deriva de los continentes no había acontecido aún y era posible viajar sin pasar por el mar desde la tundra a la selva tropical y al desierto del Sahara; tal vez cortando camino por Pangea o Gondwana. Entre otras cosas no tan evidentes, un río que debe ser el Nilo, al parecer corre de norte a sur (al contrario de como lo hace en realidad). Siguiendo con la historia, por virtud de alguna profecía que en lejanas eras que no disponían de comunicación satelital, parece ser vox populi en todo la tierra conocida, a nuestro héroe se le unen diversas tribus por la causa común de liberarse del yugo de los tiranos egipcios. No importa que unos sean negros y otros pigmeos, todos se unen como hermanos por un fin común y altruista. Seguramente este buen espíritu de las tribus humanas se perdió en algún momento posterior de la historia.

Luego de unir sin orden ni concierto la edad de piedra, el despotismo oriental, el modo de producción asiático, la revolución agraria, la revolución urbana, la revolución ecuestre, no podemos espera menos del tratamiento de la fauna de entonces. El título de la película sugiere que la acción se remonta 12.000 años en el pasado… ¿entonces porqué demonios a mitad de la acción entran en escena unos pajarracos carnívoros que se supone extinguidos hace 10.000… pero millones de años? Imperdonable; incluso es aceptable que representen a los dientes de sable y a los mamuts como si hubiesen sufrido de gigantismo extremo, en aras del impacto dramático; pero los pajarracos dinosaúricos son la gota que derrama el vaso. Y que creativo el poner a los mamuts trabajando bajo el sol del desierto, sin que al parecer sufran de deshidratación ni ahogo extremo por cuenta de su grueso pellejo. Vamos, que un oso polar se sentiría a gusto en aquel lugar. Y algo que no es tan obvio, pero que si se hace una cinta de millones de dólares al menos deberían pagarle unos cuantos cientos a algún especialista en el tema: los mamuts, como sabemos bien por el estudio de sus congéneres proboscidios contemporáneos, no eran dirigidos por un macho alfa, sino por el contrario, por una hembra alfa… Quizás los productores de reunieron y dijeron: “¿y si hiciéramos una película con mamuts, egipcios, pájaros gigantes carnívoros y el cambio climático?” Claro, pero el cambio climático en este caso no es producido por el CO2 sino por el fin de la edad de hielo.

Al final, es difícil creer que tanto error no sea intencional, ya que supera hasta a la peor expectativa posible. Tal vez deberíamos considerar por cierta aquella vieja leyenda que cuenta que los avarientos dueños de Hollywood usan, de manera ilegal, a simios modificados geneticamente como guionistas.

Godzilla ya está aquí

Posteado en Conspiraciones y poder, El fin está cerca con etiquetas, , , , , , , , sobre Marzo 27, 2008 por Valar

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El ser humano lleva, según la ciencia más ortodoxa, cerca de un millón de años poblando este planeta (que igualmente es muy poco: comparado con los 60 o 80 millones de años de existencia del cocodrilo o los 350 del tiburón, somos unos advenedizos). Durante la mayor parte de este tiempo el hombre ha debido mantener una pugna constante con la naturaleza para sobrevivir; su existencia ha sido en términos generales dura y ruda. Un gran sabio, Schopenhauer, lo resumió en una frase: “el estado natural del hombre es la miseria”. Es fácil olvidar esto, lo difícil que ha sido ésta pugna constante contra los elementos, la enfermedad y el hambre; los humanos que hemos nacido en la sociedad industrial y tecnológica, tendemos a considerar la energía como algo sobradamente abundante, pero la cruda realidad es que toda esa riqueza no es más que un espejismo. En menos de doscientos años la población humana se ha sextuplicado. Todo gracias a la energía, y energía muy barata: el petróleo. Desde que el primer pozo fue perforado, en 1859, la sociedad comenzó a dar un salto cualitativo en su conjunto nunca antes visto en la historia. Naciones enteras gozaron de condiciones de vida que antes solo podían permitirse los nobles. El progreso parecía no tener límites.

¡Feliz orgía del consumo! Seamos sinceros, puesto en una balanza, si se diera a escoger a una persona entre su bienestar material y la extinción de los panda chinos, la respuesta sería obvia: que se mueran todas las especies superfluas del planeta si con eso consigo una tajada más grande del pastel. Y es que gracias a la civilización industrial este primate ha conseguido por primera vez tener tiempo para ocuparse de algo más que no sea su propia subsistencia, de forma tan sofisticada como costosa, en términos de energía. Los derivados del petróleo le han permitido a esta sociedad, no solo tanquear sus pequeños vehículos utilitarios, sino también muchas otras maravillas modernas como el desarrollo de la agricultura, (sin la agricultura no hay comida y sin la comida no hay humanos), mediante la introducción de fertilizantes y tractores; la construcción de carreteras y la posibilidad de ejercer el comercio a grandes distancias de manera eficaz y barata; plásticos y fibras sintéticas que han hecho posible producir objetos tales como computadores o vestidos; cientos de medicamentos esenciales que hoy día engordan el negocio farmacéutico, y una larga lista de etcéteras. Incluso la pasta dental la tenemos gracias al petróleo. Y todo gracias a los cadáveres descompuestos de dinosaurios.

Pero infortunadamente los dinosaurios y todo su mundo, no fueron infinitamente abundantes durante las prolongadas épocas en que sus hocicos de reptil reinaron, y no nos legaron yacimientos infinitos de combustible fósil, sino unas cantidades que criaturas avarientas como nosotros podrían calificar de exiguas. El hecho, es que esas reservas han empezado a agotarse. La razón por la que Al Gore no habla de ello, y prefiere ganarse la vida vendiendo derechos de emisión de CO2, es por que de extenderse este conocimiento al grueso de homínidos, la economía especulativa de sus amigos los banqueros sufriría una debacle que haría palidecer cualquier crisis del pasado. ¿Quién comprará un auto si sabe que en cinco años la gasolina podrá valer, por decir algo, hasta diez veces su precio actual? ¿Quién adquirirá una hipoteca si se entera que gracias a la escasez de fertilizantes y combustibles la hambruna y la violencia asolarán las ciudades? Nadie quiere que los bancos quiebren y que el valor de los papelitos verdes se deprecie a su verdadero valor, es decir nada. Así que inventarán cualquier mentira para ocultar la verdad sobre los cambios económicos que están por venir, al principio lento, luego en una forma de pendiente brutal; hablarán de cambios climáticos, la guerra de Irak, un dictador bananero, las inversiones sub-prime, pero ninguno mencionará la cruda realidad de que las cosas son finitas. Si pensaba que quizás usted podría salvarse y que sus nietos serían los principales perjudicados, lo más curioso es que este ocultamiento ya está en ejecución, lo que quiere decir también que estamos ya en la antesala de los desagradables hechos que vendrán de la mano con la futura escasez de energía.

Es lo que se llama el peak del petróleo, el fin de la energía barata.

El geólogo Hubbert formuló a mediados del pasado siglo algo evidente: que dada la finitud de los recursos fósiles, estos debían acabarse algún día. Esto está claro como el agua, y se aplica también a los minerales (uranio incluido, por si se pensaba que la energía nuclear era la solución a largo plazo). En resumen; la forma en que la extracción de los recursos avanza y finalmente declina con el tiempo, es la de una campana de gauss, con una corta meseta en la cima (el peak) que luego decae espectacularmente. No es que los yacimientos se agoten del todo, sino que llega un momento en que no es más rentable seguir con el proceso de extracción, ya que se gasta más energía que la que se recupera del yacimiento, teniendo que excavar a mayor profundidades y debiendo refinar petróleo de cada vez menor calidad, hasta que se termina abandonando el pozo. Hubbert, mediante cálculos estadísticos, profetizó correctamente que los Estados Unidos llegarían a su cúspide de producción en 1971 y que en el mundo entero, esto sucedería alrededor de principios del siglo XXI. Para entender didacticamente las profundas implicaciones del peak para la vida humana hay que mencionar también la llamada Teoría de Olduvai, formulada por Richard C. Duncan. Esta teoría, relaciona directamente la cantidad de energía disponible por el género humano, con su población. Es decir, a mayor energía, mayor población y viceversa, hasta que llega un momento en que la superpoblación se hace insostenible y empieza a rebasar la producción de energía. En una bonita gráfica de la variación de la tasa entre la producción de energías fósiles y la población mundial, Duncan ubica el pico de bienestar mundial en 1979, año a partir del cual la tasa ha descendido a un sostenido ritmo del 0,5% anual. Cuando llegue el peak del petróleo, este ritmo sostenido se acelerará de forma geométrica.

La parte divertida es que no podemos hacer absolutamente nada para evitar la hecatombe energética. No hay energía eólica que valga, nunca viviremos del viento y menos del sol. No somos plantas. El peak del gas natural y el carbón también llegará pronto.

Se presume, en las visiones más pesimistas, que a partir del 2012, cuando dejemos la meseta de máxima producción de energía, la civilización industrial dará los primeros pasos hacia su descomposición final.

Luego de sucesivos cracks bursátiles, trillones de papelitos verdes se esfumaran de los bancos y de las cuentas de ahorros de millones de personas, y empresas de todo tamaño, iniciando por las aerolíneas y todas aquellas dedicadas al transporte, quebrarán. La presión inflacionaria hará que los precios de los alimentos lleguen a ser prohibitivos; el desempleo y la pobreza arrasarán por entero a la clase media, y los cortes de energía eléctrica se convertirán en permanentes. Escaseará el agua potable. La tecnología no se detendrá, aún, pero sera exclusiva de los millonarios, que para entonces vivirán en ciudades privadas custodiadas por ejércitos privados. Algunos, muy pocos, se beneficiaran de las sobras de los ricos; la mayoría morirá lentamente por inanición y enfermedades. Para conservar el orden, los gobiernos tomaran medidas represivas y millones serán ejecutados o enviados a campos de concentración. Las grandes potencias se enfrentarán, incluso con armas atómicas, por el control de los últimos recursos; huir al campo será imposible, la poca tierra fértil será controlada por grandes terratenientes y un gran porcentaje estará dedicado a la producción de biocombustibles, destinado principalmente al uso militar y de la élite.

Finalmente, los estados se fragmentarán en régimes feudales, y las condiciones de vida retrocederán a las de la era preindustrial, aunque es posible que subsista una élite supertecnológica, con su poder bastante mermado, en algunos lugares apartadas del globo. La cantidad de humanos se estabilizará en menos de mil millones de personas, que deberán entonces, ganarse el pan con el sudor de la frente, como siempre fue.

Game over. En el mejor escenario posible, estos hechos solo se retrasarán unos 10 a 20 años más. La fiesta terminó; a apurar los tragos y escuchar una última melodía.

No más circo

Posteado en Coca colombiana con etiquetas, , , , , , sobre Marzo 25, 2008 por Valar

En un espectáculo deplorable los informativos “nacionales” dedican diariamente la primera mitad de su espacio a informar los últimos detalles del reality nacional más visto en mucho tiempo, el ya alargado novelón de los secuestrados de las Farc, perdidos en algún indefinido lugar de las selvas colombianas (mientras que los veinte minutos restantes son para mostrar los resultados del torneo local de fútbol y exhibir luego las prepago presentadoras de farándula que los canales ostentan como trofeos); drama ante el cual todos debemos unanimamente expresar nuestro rechazo, y exigir de forma vehemente su liberación inmediata y sin condiciones. Tanta rogadera a mis pocos sentimientos es algo irritante.

Analizando éste hecho de manera científica, sin duda un interés tan desproporcionado (ya veremos por qué), y tanto despliegue amarillista de los medios tiene como propósito mostrar el conflicto como una guerra justa en la cual los colombianos de bien se enfrentan a un grupo terrorista y cobarde. Fin loable o no, para lograrlo, el periodismo y la política apelan a los sentimentalismos cristianos de está arraigada sociedad patriarcal, tan dada a sentirse siempre identificada de dientes para afuera con el sufrimiento ajeno, sobre todo si esta bien visto y es a distancia. Es así como los “pobrecitos”, “que pecado”, que suscitan las imágenes de los colombianos reducidos a su mínima expresión en un campo de concentración en medio de la selva, se pueden transformar en una arcilla manipulable mediante el uso del lenguaje; que luego dará origen a gritos de júbilo cuando los organismos de seguridad exhiban los cadáveres mutilados de los victimarios, y finalmente, en una última torsión, a una aprobación implícita del sistema piramidal que rige la sociedad, encarnado en su clase dirigente visible. Pero vallamos un poco más allá.

Todo sea por la paz. El buen-pensar orwelliano de los colombianos de bien hace que todo aquel que se manifieste en contra de la guerra, sea visto, como un enemigo de la paz. Y se convierte en un deber patriótico sufrir por la suerte de unos señores y señoras secuestrados. Sin embargo, ¿qué real importancia tiene esto para nosotros, más allá del bombardeo diario de imágenes y slogans, en las calles, televisión, radio y periódicos? Sufrir por otros no hace a nadie mejor persona, y tampoco sufrir uno mismo. Ahora, gracias a esa moral cristiana que ve en el dolor una virtud, la señora Ingrid Betancourt, una política profesional de perfil medio cuya única acción digna de ser recordada, es haber desobedecido las recomendaciones del ejercito de entrar en una zona guerrillera, se ha convertido en otra futura presidenciable. Lo mismo sucede con los otros actores de este reality, depositarios del amor o el odio de la masa, que sigue con morbo mal disimulado este drama, alimentando cada día más la popularidad negativa o positiva de los personajes involucrados (esto es un hecho y para mí que es el único real objetivo de la guerra mediática).

Aveces no basta siquiera cambiar el canal para abstraerse de este espectáculo de lagrimas y fusiles… En fin, los tan mentados secuestrados se dividen en dos grupos; por un lado tenemos a los políticos de carrera y por otro a los militares capturados en combate. Es decir personas de dos de los gremios más corruptos del país. Unos que se han valido del poder para llenar sus arcas personales y perpetuar el modelo económico neofeudal de la coima y el serrucho; y otros, personas de extracción humilde que han sido entrenados para matar, muchas veces a personas tan humildes como ellos mismos. Ok., nada por lo que debamos sentir excesiva empatía. Cada uno de ellos, en sus respectivas actividades sabía cuáles peligros corría. Así que si su destino es morir en la selva pues igual todos debemos morir algún día, nada del otro mundo, nada por lo que debamos arrancarnos los cabellos. Iguales condiciones, o incluso peores, se viven en muchas cárceles del mundo, y de manera legal. La retención de personas es el pan de cada día, solo que el lenguaje lo llama aveces secuestro y aveces prisión. Pero es en últimas un mismo hecho. Repito, nada que haga a unos más buenos y a otros más malos que los contrarios. Entonces, ¿a qué tanta mierda que se habla de parte y parte? ¿Acuerdo humanitario? ¿Canje? ¿Rescate? ¿Terrorismo? Solo palabras vacías que sirven a los fines de cada quién. Si deben morir para que éste reality insufrible termine, pues adelante, adelante.

Astarte: black metal girls

Posteado en Heroínas, Sonidos de metal con etiquetas, , , , sobre Marzo 23, 2008 por Valar

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Estas chicas griegas nos recuerdan que la maldad tiene cuerpo de mujer. Lideradas por tres bellas féminas, Tristessa (voz y bajo), Derketa (sintetizadores), e Hybris (líricas), su último álbum, Demonized, contiene colaboraciones de Attila Csihar de Mayhem, Henri Sattler de God Dethroned y la misma Angela Gossow de Arch Enemy (haciendo dúo en el tema Black At Heart con Tristessa). Con más de diez años de discografía hay bastante material para escuchar del black metal de Astarte, que manteniéndose dentro de los paradigmas del género, no deja de ser interesante, sobretodo por la presencia fatal de estas chicas de cuero y taches.

El nombre Astarte, proviene de la mitología fenicia, y se refiere a la misma diosa mesopotámica que los sumerios conocían como Inanna, los acadios como Ishtar y los israelitas como Astaroth; y representa el culto a la madre naturaleza, la vida y la fertilidad, así como también la exaltación del amor y los placeres carnales. Sin embargo en algunas épocas también fue adorada de forma sanguinaria como diosa de la guerra. Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león.