La brújula dorada (Luces del norte)

“La brújula dorada” (The Golden Compass) es la reciente adaptación cinematográfica del libro de Philip Pullman, “Luces del norte” (Northern Lights), y es la primera parte de la trilogía “La materia oscura”, (aunque para el espectador casual esto no es evidente hasta cuando termina la película, y la trama queda abierta). Con las actuaciones principales de la bella Nicole Kidman como la señora Coulter, y de la niña Dakota Blue Richards, en el papel de Lyra Belacqua, más tarde conocida como Lyra Lenguadeplata, la campaña publicitaria de la cinta, fue boicoteada por algunos sectores conservadores católicos, ya que Philip Pullman no ha negado las intenciones anticristianas de la trama de su trilogía; en la cual el mal es representado por una institución totalitaria llamada el Magisterium, inspirado en la iglesia. Sin embargo como siempre parece una jugada torpe el haber denunciado esto con antelación, ya que para el medio de la población este hecho pasara desapercibido; la ambientación y escenografías de la cinta han suavizado este aspecto y más bien el Magisterium se asemeja estéticamente a un gobierno fascista (los malos preferidos), no haciendo demasiado hincapié en su arista teocrática, constituyendo el principal lunar ideológico de la película, que hubiese podido profundizar más (visualmente y a nivel argumental) en las intenciones antireligiosas originales del autor del libro.
Reducido el impacto de este aspecto en la adaptación, la atencion de fondo queda centrada desde un comienzo en las sutiles diferencias metafísicas del mundo paralelo en el cual transcurre la historia, con el nuestro, ya que en este mundo de fantasía, los humanos caminan al lado de sus almas, llamadas daimonion -en los libros, dæmon, que es una referencia directa de la mitología griega (Δαίμων)-. Estos daimonion toman la apariencia de animales, que pueden cambiar de forma hasta la etapa de la pubertad, cuando se definen definitivamente. El vínculo entre los humanos y los daimonion es tan estrecho que todo lo que siente el daimonion lo siente su propietario, y viceversa; además de que no pueden separarse jamás más de unos pocos metros unos de otros. Cuando un humano muere, su daimonion también lo hace. Éste bello concepto también recuerda al Fylgja (literalmente: la que sigue) de la mitología nórdica: una criatura sobrenatural que acompañaba a una persona, casi siempre un animal, que se creía correspondía con el carácter de la persona o estilo de vida, por lo que era probablemente concebido como el alma de la persona que se separaba del cuerpo. Como representación animal de la personalidad, un guerrero puede tener un daimonion lobo o pantera, así como una persona cautelosa y cerebral, pude tener un búho; y una persona mezquina, una rata o un insecto. Los daemonion pueden hablar, aunque en la cinta parece quedar implícito, que en la adultez la mayoría pierde esta facultad (una referencia quizás a la autorepresión e hipocresía del mundo de los adultos en comparación al espontáneo mundo de los niños); solo aquellos que conservan un espíritu infantil pueden llegar a adultos con este hábito.
En cuanto a la trama, la protagonista Lyra Belacqua, deberá emprender un prodigioso viaje hacía el helado norte, lugar donde el polvo o materia oscura, (un elemento que además de formar a los daimonion puede ser también la puerta de entrada hacía otras realidades paralelas, “mundos tan extraños donde los hombres no tienen daimonion”) es más abundante, y a donde su padre, Lord Asriel, un científico que ha sido calificado de hereje por el magisterium, ha partido solo para profundizar su conocimiento del polvo. En este viaje la niña formará su carácter (como se ve en las súbitas transformaciones de su daemonion, de mapache, gato, lince y rata, dependiendo de su estado de ánimo y de quienes le rodean), y también conocerá a los giptanos (parecidos a los gitanos de nuestro mundo), a las brujas (que pueden volar) y a los osos polares Panserbjýrne, guerreros con armaduras forjadas a partir de estrellas fugaces, y reyes de Svalbard, además de enfrentarse a la tenebrosa Junta General de Oblación, presidida en la clandestinidad por la señora Coulter, que experimenta con niños a los cuales separa de su daimonion, en un laboratorio perdido en el norte. Dentro de todas estas aventuras tendrá un papel especial el aletiómetro, un artefacto parecido a un reloj, capaz de dejar entrever la verdad.
Sin ser todo lo que podría haber sido, dado su alto presupuesto y los temas metafísicos que plantea, es una película que cumple con su función recreativa, y que es refrescante en la cartelera infantil y juvenil, en medio de tanto adefesio estilo Disney.
Esta entrada fue publicada el Enero 14, 2008 a las 10:30 am y archivada bajo La brújula dorada (Luces del norte) con etiquetas aletiómetro, brújula dorada, daimonion, iglesia, mitología, Svalbard. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.