Marchas, Facebook e Internet

Éste 4 de febrero marca, sin duda, un antes y un después, no por supuesto en la concientización de la sociedad acerca de su papel en la construcción de una democracia, o en el rechazo ciudadano a la violencia de los grupos armados; marchas como éstas se repiten periódicamente, cada 4 o 6 años, (a pesar de que un pueblo sin memoria las olvida pronto, y su contenido vacío se diluye pronto en los discursos que tratan que canalizar el apoyo popular); sino en cuanto a la masificación del uso político de un medio de comunicación, hasta ahora subestimado por los centros de poder locales, como lo es Internet.

Aunque es cierto que esto no es nuevo, se puede decir que el 4 de febrero, la sociedad colombiana alcanzó, para bien o para mal, su pubertad cyberpolítica. En este punto cabe mencionar dos factores que hicieron esto posible: la masiva penetración de los servicios proveedores de Internet entre los estratos medio altos de la población urbana durante los años anteriores, y de otro lado, el apoyo que se le dió desde los medios oficiales de siempre (radio, tv y periódicos), a la iniciativa de Facebook. Aunque sin esta divulgación mediática, está claro que nada hubiera pasado, el que en esta ocasión se hubiera considerado a Internet como otro medio ideológico válido, es algo a lo que debemos estar atentos. Los políticos han vislumbrado el valor de Internet y no hay duda de que a la vez que intentarán subirse al tren, también verán con más malos ojos la libertad relativa de la cuál hoy día goza la red. Para aquellos que detentan el poder, actualmente Internet es un medio en el cual pueden darle connotaciones positivas de modernidad, juventud y prosperidad económica a sus mensajes. Más que nada, es un maquillaje adecuado para que al repetir el mismo discurso de hace 50 años, éste suene novedoso y llamativo. La repetición hace la verdad y en una sociedad hiperconectada ha de aprovecharse al máximo todos los canales de comunicación para difundir la verdad única.

Concrétamente, Internet tiene una ventaja adicional para el discurso Uribista: el mensaje le llega al target específico, la población que cuenta con servicios públicos; no diluyéndose en otros sectores sociales marginados, que no son significativos como hacedores de “opinión”. Por supuesto que parto de la premisa de que esta marcha no fue una iniciativa popular: desde el mismo momento en que la idea fue acogida por los medios, y solapadamente por el gobierno, y entro a formar parte del cronograma oficial, se transformó simplemente en otro capítulo más del reality nacional. La radicalización de los organizadores, censurando cualquier otro mensaje que no fuera el contenido de esas tres mágicas palabras capaces de enardecer los ánimos (NO MÁS FARC), no puede ser visto inocentemente como un experimento destinado a crear más democracia participativa en Colombia. Tan solo constituye la aplicación al pie de la letra de las máximas propagandísticas de Goebbels, la creación de un enemigo invisible para la mayoría (que no quiere decir que no sea real) con el cuál manipular la masa en un pensamiento bipolar, del tipo los que no están con nosotros son nuestros enemigos.

Obviando el hecho de que a las Farc les importa un rábano la opinión pública y que marchar en las ciudades contra ellos, es como pretender ir al campamento de los líderes guerrilleros a protestar contra el gobierno; la realidad es que organizar una marcha para decir obviedades como ésta de que rechazamos un grupo terrorista, y que la gente salga a marchar uniformada porque se lo dice la tv, (como también los mandan a comprar regalos en navidad o a entregar flores en San Valentín); mientras la mitad de la clase política está siendo investigada por corrupción y vínculos con grupos armados ilegales, mientras silenciosamente el gobierno nos vende un TLC con USA como la panacea de todos los problemas, mientras los narcos forman nuevos grupos de autodefensa en todo el país; bueno sinceramente no puedo considerar esto en serio, sino como otro circo destinado a reclutar más idiotas útiles. Porque este discurso infantil de no más Farc y que una vez se acaben las Farc la vida sera un arcoiris, no puede ser más que una mentira inocente para tranquilizar las conciencias de la mayoría y darles una falsa esperanza, como se pudo apreciar luego de la marcha en el rostro de las personas (esos mismos que votan en las elecciones por los mismos ladrones de siempre), sintiéndose tan útiles y tan comprometido con el país, solo porque compraron una camiseta, y salieron una hora a tomar el sol y gritar consignas como corderos; y los políticos de la oposición, marchando a regañadientes, pero dejando en claro estúpidamente que apoyaban la marcha pero no al gobierno de Uribe (claro como iban una oportunidad de codearse con el pueblo)… Ahora, si los “valientes” de Facebook quieren ser verdaderamente valientes, que organicen una marcha por la SALUD y EDUCACIÓN del pueblo, que se muere en las puertas de los hospitales (obvio, una marcha así no sería apoyada por nadie).

El discurso por supuesto era lo menos importante, de lo que se trataba era de conducir a un montón de descerebrados a apoyar la reelección indefinida del caudillo, como se evidencio con descaro dos días después de la marcha, cuando “a sus espaldas” se empezó a mover el juego de un referendo para la perpetuación del idolatrado gobernante, alcanzando esta tierra, un nivel superior de sordoceguera crónica.

También he visto como últimamente la bandeja de entrada de mi correo se llena de correo basura anti-chavista, del mismo corte radical. Me pregunto por el origen de estás cadenas… ¿serán esquizoides preocupados por el fin del mundo que se nos viene encima de la mano de ese “diablo” llamado Chávez; o su origen vendrá de las mismas oficinas donde se planifica a largo plazo y de manera conductivista nuestro pensamiento?, y hablando de Facebook y estas redes sociales: ¿no son la materialización del sueño de cualquier gobierno con ansías ilimitadas de poder: una base de datos de millones de personas, con sus fotografías, intereses y tendencias políticas y culturales? Dos asuntos que dan que pensar.

3 comentarios to “Marchas, Facebook e Internet”

  1. El Combo Dice:

    Es cierto, pana… aunque a pesar de todo la internet es el único lugar que nos queda para dar la pelea, porque en las calles las balas ya no nos dejan. Con su permiso lo agrego a mi blogroll, saludos y energía.

  2. qbit Dice:

    Me ha recordado a las manifestaciones en España tras los atentados en los trenes del 11-M, unas manifestaciones organizadas cuando la gente estaba más cabreada para controlar y gestionar el disgusto evitando que se saliera fuera de control.

  3. MTR Dice:

    Gracias “El Combo” por la atención, tan pronto monte un blogroll agrego su blog también.
    Qbit, mediante este intercambio de los blogs por lo menos nos podemos enterar de primera mano de ciertas noticias, que la mass media nos presenta de manera completamente superficial. Siempre que surgen en la TV, en algún lugar del mundo, marchas de iniciativa “popular”, no hay duda de que nos están tratando de vender algo.

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