Crónica del concierto de Iron Maiden

Ya han pasado más de dos semanas desde el día del concierto de la gira Somewhere Back In Time, y algunas personas aún nos encontramos asimilando el impacto de haber podido apreciar por fin el espectáculo de la Doncella de Hierro en vivo. En mi caso, el trabajo acumulado y situaciones personales no me habían permitido sino hasta el día de hoy ponerme a redactar la obligada reseña. Y es, que si hay algo que me ha acompañado fielmente, en todo momento, durante más de 15 años, son las melodías heavy de Maiden; así que esta historia se remonta a muchos años y experiencias pasadas atrás, desde aquella noche que escuche en un programa especializado en la radio los primeros temas del Fear Of The Dark, o desde mucho antes, cuando mi única referencia musical eran las llamativas carátulas de los LPs del Seventh Son Of A Seventh Son o el No Prayer Of The Dying. Luego de escuchar temas como Wasting Love y Be Quick Or Be Death y haber comprado en aquel tiempo el cassette del álbum, profundice poco a poco en la discografía de estos ingleses, impresionandome gratamente sus anteriores producciones, álbumes como Piece Of Mind, o el mismo Iron Maiden; convirtiéndose casi desde un comienzo en mi banda predilecta. Investigando aún más estudie sus letras y muchas de ellas me maravillaron; las composiciones de Harris, Smith, Dickinson, me transportaban siempre a otros tiempos y a otras historias de manera casi mágica; los ritmos de bajo y la manera como se entrelazaban con los solos y los riffs de guitarra convirtieron muchos de sus temas en himnos personales que identificaron varias etapas de mi vida. Aunque no fui nunca adicto al merchandising, la música, los videos y claro, también las imágenes de Eddie, siempre estuvieron ahí. Y por supuesto, el anhelo de poder verlos algún día en mi ciudad, ya que poder ir a otro país a ver el show siempre fue algo utópico, desde aquellos tempranos días en que se rumoraba que Dickinson había cancelado la gira del Fear Of The Dark en Bogotá, debido a que había hecho declaraciones acerca de que Colombia era un país que debía ser destruido (aunque parece ser que todo aquello fue más una leyenda urbana que una realidad).

Posteriormente vendría el alejamiento de Bruce Dickinson de Maiden, por diferencias musicales, y la decisión de Harris de continuar como si nada, contratando a Blaze como vocalista. Pero la realidad era que Iron Maiden había quedado incompleto, y a pesar de las buenas intenciones musicales de Harris, álbumes como el Virtual XI, fueron un duro bajón en la carrera de la ya para entonces legendaria banda. Además la poca empatía de Blaze con otros miembros de la agrupación no ayudo a que las cosas prosperarán. Así que cuando se supo del reencuentro de Bruce con la banda, e igualmente de Smith, guitarrista de discos tan importantes como el propio Somewhere Back In Time, muchos volvimos a soñar con una gira de Iron Maiden, que ahora contaba con un espectacular tandem de 3 guitarras. Pero debimos esperar mucho, hasta que en septiembre del año pasado, luego de más de un año de insistentes rumores, salieron publicadas en la página oficial de la Doncella, las fechas de su tour retro Somewhere Back In Time, donde tocarían principalmente temas de sus primeros 8 discos, la época más clásica y heavy de Maiden, y donde se comprometían a visitar países en los cuales nunca habían tocado antes, viajando en su propio avión estampado con la efigie de Eddie y cuyo piloto era el propio Bruce. La adrenalina y la emoción fue entonces en aumento y los fanes más acérrimos no hicimos durante varios días más que recargar la página de Evenpro, esperando la hora y fecha en que saldría a la venta la boletería, esperando que no fueran tan costosas. Finalmente el 31 de octubre, la noche de Halloween, dos minutos para la medianoche miles de seguidores estábamos frente a los computadores y con la tarjeta de crédito a la mano, esperando que habilitaran la compra on line. Los nervios eran durísimos, no hacía más que pensar en que se me cayera el internet o se fuera la luz, o que no me alcanzara el cupo de la tarjeta. Durante dos horas estuve recargando la página, saturada a más no poder, hasta que finalmente pude realizar a compra de dos boletas en platino, la mejor localidad, por mucho menos dinero de lo que pensaba que iban a salir. Al día siguiente nuevamente a la mierda de trabajo, pero con una sonrisa que no se me podía quitar de la cara.

Luego cuatro meses de espera, de conversar en foros, de escuchar nuevamente la discografía y de bajarme algunas rarezas de la red. Sin embargo el día del concierto caía en un día laboral, un jueves, y la semana definitiva me empezó a preocupar las noticias de la fila que se había empezado a formar en el Parque Simón Bolivar, desde casi una semana antes. Pero entonces una muy dura noticia me devolvió a la realidad: a mi padre le habían detectado un cáncer. El martes en la noche debí partir en un viaje de 8 horas por tierra hacía otra ciudad, a verlo. Las cosas habían avanzado demasiado rápido, y el estado en que lo encontré fue terrible, mi padre que hasta hacia unos pocos años había sido tan activo y orgulloso, se encontraba ahora postrado, casi sin carnes y dependiendo del cuidado de las enfermeras y mi madre. Este encuentro fue muy duro, traté de infundirle fuerza, pero ya solo no podía evitar las ganas de llorar. Lo acompañe todo aquel día, junto ami madre, pero ya no era más que un espectro de lo que había sido. Veía en su rostro el irremediable avance del tiempo y la cercanía de la muerte. Encontrarme de cara con la muerte de mi padre la noche anterior del día que había esperado durante tantos años fue una de las bromas más brutales de mi vida. Aquella noche debía tomar la decisión de quedarme o volver a Bogotá a acompañar a Alejandra al concierto, sabiendo que quizás el no sobreviviría otro par de noches, como en efecto sucedió. Yo no fui el mejor hijo ni el el mejor padre, pero siempre fue un hombre al que admire por todo lo que había hecho en la vida. Y es que en efecto la vida para vivirla, antes de que nuestro tiempo tan corto, termine. Recordé como sufri al enterarme de la noticia de su enfermedad terminal, mientras escuchaba The Rime Of The Ancient Mariner, que precisamente cuenta la historia de un viejo hombre de mar como alguna vez lo fue mi padre. En un último momento comprendí que ni sufrimiento sería doble si me quedaba esa noche, y que no podía hacer nada para detener al tiempo. Me despedí, sin dramatismos, reservándome para mi mismo las lágrimas, y partí al terminal, esperando volver luego del concierto.
Bueno, en el terminal encontré como lo había supuesto muchos grupos de mechudos vestidos de negro que igualmente se dirigían a Bogotá, aunque en el caso de ellos solo porque debían movilizarse a la capital a ver a los Maiden, no como yo que esa misma madrugada había llegado a la ciudad por fuerza mayor, y que ahora me devolvía. En todo caso fue interesante sentirme parte de esa gente que también la estaba guerreando para ir a ver de cerca a Dickinson, Harris, Nicko, Smith, Murray, Gers y por supuesto Eddie, y que eran casi el 80% del bus. 8 horas más de subidas y bajadas por las montañas, y ya era el día de la bestia, baje del bus mareado por el agotador viaje y consiente de que la jornada iba a ser igualmente extenuante fui al apartamento a dormir un poco, antes de salir al mediodía, con la camiseta nueva de Iron Maiden, la chaqueta de cuero negro y los jeans rotos ochenteros.

Pero quién iba a dormir con semejante ansiedad, a las once de la mañana ya estábamos rumbo al Simón Bolívar con Alejandra. Afortunadamente la fila de platino era muchísimo más corta que la de preferencial (la otra localidad), y era por otro sector del parque. La fila exterior no era de más de cien metros y solo alcancé a comprar ahí una cerveza, agua y unas bolsas de plástico, y a ver de lejos a algunas personas que me parecieron del foro, pero al no estar seguro no las salude, cuando nos dejaron pasar hacía el siguiente y último anillo de seguridad. Adentro había mucha más gente ya y nosotros seguimos avanzando hasta que nos chiflaron y nos dimos cuenta que el aparente desorden era en realidad unas 8 o 9 filas, y que algunas personas estaban ahí desde esa misma madrugada. Así que nos devolvimos y cogimos lugar. Vimos pasar a un sujeto con la máscara de Eddie, que luego también identifique como uno de los que se subió a cantar en Heaven Can Await. Bueno nos estábamos sentando cuando se armó un alboroto y sin dudarlo aproveche para correr hacía adelante y quedar casi en los primeros lugares. Tenían previsto abrir las puertas a las tres de la tarde, pero en ese momento decidieron empezar a dejar pasar gente, era la una apenas, todavía faltaban 7 horas, y ya solo se respiraba ansiedad, gente de todo el pais y de los países vecinos que empujaba y trataba de entrar primero. Como siempre con sus normas estúpidas, nos hicieron entrar con los zapatos en la mano, pero igual nadie me registro la chaqueta, y no tuve ningún inconveniente en entrar la cámara; la requisa fue bastante rápida y tan pronto pasamos corrimos por un corredor de unos 500 metros que conducía al parque. Una vez pisamos el parque, lo primero que hicimos fue ir al baño y comprar unos sánduches para el almuerzo, los pedimos sin reparar en el precio, con una gaseosa, y nos quedamos ya sin efectivo apenas. Ya solucionados nuestros problemas biológicos, inmediatamente nos ubicamos en nuestro puesto, a unos 5 metros de la valla de seguridad; aún no habían más de 1000 personas y ya tenía decidido que no nos moveriamos de ahí en toda la tarde. Por el afán de conseguir lugar no visite la tienda de Maiden, pero si nos movíamos de ahí, rapidamente nos hubieran sacado más atrás. Qué sensación tan eufórica cuando detrás del telón negro y cubriendo las luces, se advertían ya en los bordes del escenario los símbolos egipcios del Powerslave.

La localidad de platino se lleno pronto, pero si mirábamos más allá de las vallas divisorias veíamos que preferencial todavía a media tarde se hallaba practicamente desocupado, y no por falta de gente, sino por la desorganización, que luego nos enteramos por las noticias había provocado sus justos desordenes, cuando a las ocho de la noche estaba tocando Maiden y aún había unas 5000 a 10000 personas que habían pagado su tiquete, esperando, gentes incluso de otros países. Muy triste llegar a ver un espectáculo desde tan lejos y que por culpa de la falta de previsión todo se halla frustrado. Bueno por supuesto las noticias solo hablaban de desadaptados enloquecidos, pero luego uno ya se imagina, conociendo la pésima logística de evenpro para cualquier localidad que no sea vip, como habían sido realmente las cosas, pantallas que no funcionan, solo una entrada para 30000 almas, etcétera.

A media tarde nos asustamos cuando empezó a llover y poco a poco la intensidad de la misma empezó a subir. Nos metimos debajo de nuestros plásticos y entre tanta gente no nos alcanzamos a mojar para lo duro que llovía, al lado de unos venezolanos que traían una pancarta que también nos alcanzo a cubrir un poco. Entonces de repente cayó granizo, y rememorando los hechos del rock al parque, esperamos que no nos tuvieran que sacar hipotermicos de aquel lugar, con concierto cancelado y los antimotines lanzando gas lacrimógeno. Pero felizmente empezó a caer el día y la lluvía mermó. La presión de la gente era increíble, aveces no había manera de moverse y al anochecer ya muchos empezaban a tener signos de cansancio. Entonces la banda telonera, Instrospección, subió por fin al escenario. Tocaron tres temas, la verdad no les puse ni cuidado, solo preocupándome de que no nos echaran para atrás. Buena banda musicalmente aunque sin nada nuevo que ofrecer.
La hora estaba cerca y la ansiedad y el cansancio en aumento. Entonces apareció en los aires muy bajo las luces de un helicóptero, la demencia fue total, Maiden, Maiden empezó a gritar la gente y a desenrollar al bandera de unos treinta metros que algunos fans habían confeccionado. Maiden, Maiden gritábamos todos mientras imaginábamos a Bruce en la cabina del helicóptero y las espectaculares tomas que seguro estaban filmando para el futuro DVD de la gira. Poco antes de las siete salió al escenario la hija de Harris, Lauren Harris, no me impresionó la voz, pero el público la trató muy bien por ser la hija del bajista y compositor de casi todos los temas de Maiden, Steve. La gente le gritaba “mucha ropa” y “mamasita”, y se gozó dentro de lo posible los seis temas de rockcito más bien a lo Avril Lavigne, igualmente todos esperabamos a una sola cosa: IRON MAIDEN.

Y el momento llegó, poco antes de las ocho sono por los parlantes el cover doctor, doctor mientras las pantallas mostraban escenas de la llegada del avión de Iron Maiden a algún aeropuerto. Y de un momento a otro el intro de Aces High, las palabras de Winston Churchill:
“We shall go on to the end, we shall fight in France, we shall fight on the seas and oceans, we shall fight with growing confidence and growing strength in the air, we shall defend our Island, whatever the cost may be, we shall fight on the beaches, we shall fight on the landing grounds, we shall fight in the fields and in the streets, we shall fight in the hills; we shall never surrender…”
En este momento la sensación de los pies y las piernas adoloridos, la vejiga que ya luego de casi 9 horas empezaba a pesarme, el cansancio que ya había caído sobre mí luego de la intensa jornada, desaparecieron por completo, en la oscuridad sonaron los primeros acordes de Aces High y de ahí en adelante como en un sueño, sacando fuerzas de donde no pensaba que quedaban, comencé a saltar y a gritar, mientras a mi alrededor se escuchaban como en una sola voz los versos de la canción, que hacían hasta ensordecer la voz de Bruce. Que demencia, no podía casi ni sostener mi camará, tome un video pero solo se apreciaba la inmensa emoción de la gente. Que impresionante la energía de Bruce Dickinson, incluso se mueve más que en la época de los ochenta, la buena onda de Steve Harris, Dave Murray, Nicko McBrian, Janick Gers, y Adrian Smith, siempre alegres, coreando los temas y acercándose a todos los costados del escenario. Viéndolos así es que uno puede comprender por que luego de 30 años siguen llenando escenarios adonde quiera que van, incluso en lugares en los cuales jamás se ha escuchado un single suyo en la radio. La entrega al público colmo aún más expectativas de las que tenía, y opaco las lagunas de la organización que por ejemplo no arrancó con el mejor sonido. A partir de este momento sobrán las palabras, nunca pense que Bruce mandará subir la bandera al escenario y decir que era la bandera de Iron Maiden más grande que jamás había visto, y que bromeará diciendo que le iba a ayudar a cubrir a Nicko, que era muy horrible. O que un día vería a Steve tocando el bajo con ese estilo y ese feeling particular de Maiden y que ningún otro grupo tiene, a menos de cinco metros mío. La sonrisa de Dave, los juegos de Janick con la guitarra, el mismo Nicko siempre oculto tras la batería lanzando las baquetas a la multitud y emergiendo de vez en cuando con su enorme carcajada. O corear Wasted Years, Fear Of The Dark o The Clairvoyant. O aguarme los ojos en The Rime Of The Ancient Mariner. Ver el inmenso telón de The Trooper y a Dickinson ondear la bandera británica como en un sueño. La marejada de gente nos enviaba de lado a lado, de adelante a atrás y al final también debi empujar para recuperar mi ubicación original y observar de cerca el gigantesco Eddie robot del Somewhere in Time, mientras tocaban Iron Maiden. En cuanto al set list no había sorpresas así que espere calmado en el encore a que volviesen a salir, con la tarjeta de memoria de mi camará ya completamente llena, a escuchar los últimos temas, el intro acustico del Seventh Son Of A Seventh Son, Moonchild, The Clairvoyant, que siempre fue uno de los temas que más me impresiono de la Doncella de Hierro; y finalmente Hallowed Be Thy Name.
Entonces el sueño terminó y debimos abrir los ojos de nuevo y comprender que habíamos sido testigos del mejor espectáculo de metal que jamás habríamos esperado.
Marzo 16, 2008 en 11:40 pm
hey pura vida, me alegra q hayas podido disfrutar de este increible concierto que CR y Colombia vivió x primera vez. Muy uena crónica y sinseramente lo siento mucho x su padre le deseo bien y fortaleza
UP THE FUCKING IRONS!
Marzo 17, 2008 en 5:58 pm
Olé esos Maidens, vaya reportaje, socio. Quién los disfrutara, ¿eh?
Me alegra que te pasaras a WordPress, está bastante mejor, y te permite migrar el contenido de tus otros blogs donde sea.
¡Un saludo!
Marzo 17, 2008 en 6:01 pm
Por cierto, si la vida sigue contigo o sin ti, deberías seguir adelante. No puedo decir nada en favor de lo malo, y no nos conocemos tanto como para eso, pero al menos podemos vivir el tiempo como queremos antes que se nos acabe el tiempo. Nunca olvides a quien quieres esté aquí o en un lugar del que no se vuelve, quizá las lágrimas expresen tu dolor, pero sólo te hará sentir mejor aceptarlo. Tenemos que vivir hasta el final.
No sabía si decir esto antes, como dije, poco nos conocemos. Pero bueno, lo he soltado, y ya está. A cuidarse.
Marzo 17, 2008 en 9:14 pm
Vale, gracias por los comentarios. Igual yo también tenía que soltármelo. Ahora solo queda esperar la siguiente gira de la Doncella a ver si vuelven a caer por estos olvidados lares. Y seguir la fucking vida, por supuesto!
Marzo 18, 2008 en 1:31 am
Ya podría yo haberme dado de bruces con la realidad… Bueno, me alegra que recapacitaras. Iespana es una mierda, te lo dije JuaJua. (sin comentarios, gracias)
SHEMHAMFORASH
Marzo 18, 2008 en 3:28 am
Hombre gracias por visitar mi blog. Impresionante la manera en que describió este concierto…a veces las palabras se vuelven pocas para poder expresar lo que ese show nos dejó en el alma. Leer su escrito me devolvió uno que otro escalofrío sentido en aquel sublime momento. Bastante dura la prueba que le puso la vida al frente, sin embargo, supo llevarla con mesura y determinación… muy admirable. Un saludo!
Marzo 18, 2008 en 3:43 am
La verdad que lo vivido esa inolvidable noche fue algo increible, de verdad soñe con ese momento durante muchos años, aun no me creo que los vi, excelente reseña hermano y gracias por tomar tan buen video
y bueno con respecto a lo de tu papa, la verdad me sorprendio, a veces es increible como cosas como esas ocurren en los momentos menos esperados, de verdad deseo que todo mejore y fuerza adelante hermano.
Saludos y gracias por comentar en mi blog..!
Alfredo
Alfredo
Marzo 19, 2008 en 6:03 am
Compa, bienaventurados los que pudieron ir a ese concierto. Yo no pude ir porque vivo en Antioquia, y estaba aprendiendo a superarlo, pero acabo de leer su crónica y he pensado ¿HIJUE**** PORQUÉ NO FUI?
Ah!, ya cambié el link desde El Combo a este blog, un saludo.
Marzo 26, 2008 en 1:39 am
Todos los que fueron sabían ingles?, es una duda que me inquieta jeje.
Mayo 7, 2008 en 4:46 pm
la verdad hoy despues de 3 mese de pasado ese brutal espectaculo digno solo de esa banda, al leer tu cronica se me hacelero el corazon y recorde esos momentos de infinito extasis donde senti desmayar al poder ver en vivo al mas grande exponente del heavy metal en el mundo… me trasmitiste muche energia, se siente la pasion con la que relatas tu cronica…
y ese tipo de espectaculos no se olvidan nunca…viviran por siempre en la memoria de todos aquellos que logramos estar alli…
yo por lo menos viaje desde cali el 23 de febrero un viaje largo y tortuoso pero al estar en medio de la multitus y enfrente de Steve Harris, Dave Murray, Nicko McBrian, Janick Gers, y Adrian Smith senti que cualquier esfuerso era poco para poder admirarlos por primera vez y talvez por ultima…un acontecimiento de tal magnitud, que porlomenos yo disfrute al maximo…
¡muy buena cronica!
Mayo 12, 2008 en 2:33 pm
muicho de nosotros tuvimos serios obstaculos para poder ir a bogota a sentuir el extasis que producen los rifs de maiden pero vale la pane llenarse de esa energia para poder soportar nuestra existencia