En la Matrix

–Sí, estamos en la Matrix, sumergidos en el dulce sueño de la cultura y el lenguaje; más allá del cual solo existe la sórdida naturaleza, que agazapada espera su momento, mientras que el enjambre humano continua sumido en un mundo de ilusiones, más falsas que el oro del tonto… Iglesias donde viejos vestidos con túnicas ridículas dicen estar en contacto con seres invisibles que prometen otra vida, a cambio de nuestros ahorros y la fidelidad absoluta en ésta. Gobiernos corruptos que dicen obrar por el pueblo y lo único que hacen es seguir llenando las arcas de sus amos los banqueros y usufructuar de los bienes del estado, mientras los partidos de “oposición” son manejados igualmente por las manos del mismo titiritero. Y una masa entretenida en vanas distracciones virtuales. Un mundo que es obra de los humanos y espejo de su esencia animalesca. Y esto es solo el comienzo.
¿Cómo se puede creer en cualquier institución creada en supuesto bien de la humanidad? Si solo buscan el propio beneficio, el engaño y la conspiración. Se preguntan el porqué de las guerras, pero son la única salida que tiene el hombre para defenderse del ansía desmesurada del propio hombre. Prisioneros del lenguaje, hemos sido aleccionados por aquellos que gustan del asesinato en masa, para aborrecer la violencia; por aquellos que ven con malos ojos que halla demasiado bienestar, a sentir culpa al depradar la naturaleza para nuestra propia supervivencia; por aquellos que se mantienen puros, a desear la depravación; y por aquellos que son pedófilos y homosexuales, a mantener la pulcritud. Y sin embargo nadie quiere despertar de la Matrix, es tan inútil como tratar de enseñarle a leer a un perro.
Es la suprema derrota de la humanidad, está atrapada en un pozo demasiado profundo y aciago. Algunos individuos pueden salir, pero es imposible vaciar el pozo… Y los humanos mientras sigan siendo humanos continuarán ahí, programados geneticamente para obedecer a la manada y refugiarse en tibias ideologías y pensamientos, reduciendo el espíritu humano a una llama ínfima siempre a punto de extinguirse, hasta que sean barridos del universo por algún meteorito del espacio o una explosión de rayos gamma; un fin sin dramatismos ni historia, un final que ni siquiera verán venir, como una hormiga no ve la sombra que se aproxima y la convierte en una informe plasta negra, devolviéndola a su más duradera, pútrida, condición material.
Mayo 1, 2008 en 2:48 pm
Loable tu entrada. Me identifico en grado sumo con ella. Respiro profundo, la esencia animalesca e la que hablas es lo que inunda la visión del pueblo que no quiere ver, no quiere oir, como bien lo dices, es como enseñarle a leer a un perro.
Nos abrazamos!
Ah!! te haré un regalito en mi blog para estar más pendiente de tus entradas.
Mayo 2, 2008 en 3:58 pm
me gusta el parrafo que empieza “hemos sido aleccionados por aquellos que….” . me ha recordado a un dia de playa, con un colega muy listo:
yo tenia una botella de plastico de cocacola vacia, y no sabia como deshacerme de ella, pues no habia ningun contenedor de basura cerca. me la quitó de la mano y la lanzó al mar diciendo “venga ya!! a tomar por culo!”.
le dije que no me parecia bien. me respondió que esa mala conciencia era implantada por el sistema en el individuo, y que mi botella de cocacola (incluso mil botellas de cocacola!) provocaban un daño ambiental infinitesimal, computable en cero, comparado con el Verdadero Daño Ambiental que causan los gobiernos y las mega-empresas.
no pude mas que reconocer que tenia razon. mi sentimiento de culpa era parte de la programacion de Matrix, y no tenia absolutamente ninguna base real.
Mayo 5, 2008 en 11:28 pm
Completamente de acuerdo, prisioneros del lenguaje, joder, no lo sabe la gente bien, y eso que curiosamente construimos el lenguaje para escapar del cautiverio de la naturaleza: nos metimos de una prisión en otra. Cuando tenga un poco de tiempo lo leeré más detenidamente.
Mayo 7, 2008 en 1:17 pm
Lully, gracias por todas tus palabras e igualmente por tu enlace.
Winston Smith, muy buena historia. Con el correr de los años observo como mis preferencias sexuales, políticas o religiosas habían sido siempre influidas por ideologías exteriores, e incluso aquellas que podían ser consideradas contra-culturales habían sido también programadas por la misma matrix; algunas de estas implantadas desde la temprana infancia. Como dice Madhatter toda esta programación comienza desde el mismo lenguaje, y en nuestras sociedades hispanas, católicas, habría que resaltar también el papel fundamental el sentimiento cristiano de culpa, como una de las formas en que las ideologías son digeridas por la población. Marxismo, psicoanálisis, ecologismo, neoliberalismo, etcétera.
Madhatter, cuesta ponerse al día también con tu blog de lo densamente que le actualizas.