I H a t e Y o u

Envidia de los ricos

Publicado en Envidia de los ricos por IHateYou en Octubre 17, 2008

Como el personaje de… también desearía ver las bellas playas francesas que nunca conoceré cubiertas de espesa marea negra.

Y los suntuosos edificios que retan los cielos, cuyos penthouse jamás serán míos, destruidos de mil formas, devorados por el fuego o estallando en mil pedazos, en un soberbio aroma de humo y cemento ardiendo. Y los exclusivos club sociales, convertidos en pastizales o invadidos por la maleza; sus comedores cubiertos de defecaciones de pájaro.

Sus joyas y vestidos, sumergidas en las fauces de mil volcanes. Sus jets privados, pudriéndose en el óxido y mal sirviendo de refugio de pordioseros. Los computadores de Wall Street devorando todo su dinero de fantasía. Los tiranos árabes viendo desde la playa, sus islas artificiales, y su falsa simetría, ahogadas por el mar. Los reyes de Inglaterra ahorcados por una turba de negros. Sus barrios de Hollywood hechos cenizas y polvo. Sus mujeres como diosas nuevas sostenidas por los ganchos del frigorífico, y los carniceros afanados en separar la silicona y la carne. Las grandes y sofisticadas fábricas olvidadas, rodeadas de trogloditas ignorantes. La estación espacial, orbitando la tierra ruidosamente, mientras flotan ingrávidos los esqueletos de los últimos turistas espaciales. Las Vegas cubierta de arena. Sus lujosas cabañas en las montañas convertidas en gallineros. Sus cirujanos plásticos transformados en amputadores de oficio. Las despensas de los lujosos restaurantes exhalando olor a podrido.

Los mil sitios paradisiácos que nunca recorreré, cubiertos de basura tóxica y peste radioactiva. Sus prostitutas sagradas, drogadas y vendiéndose en la calle por un plato de comida. Las pinturas de Picasso y Velásquez crepitando en improvisadas fogatas. Los incunables antiguos asando el cuerpo moribundo de una rata. Los fotogramas descoloridos sirviendo de torpe entretención para niños estúpidos y sin ropa.

Ninguna revolución, solo odio. Ninguna bastarda justicia; solo destrucción y miseria. Olor de muerte, y venganza. Ya que el odio al rico es lícito, como lo es también que el fuerte y poderoso abuse del pobre. Pero yo no estaré dentro de tu absurdo comité ni tu obstruso sindicato, solo odiaré porque sí, porque la perfección me recuerda mi propia imperfección y porqué no deseo más que destruir todo aquello que jamás poseére.

Sobre tu césped caminarán hombres simio desnudos que hablaran mediante señas y no conocerán el fuego.

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